Síndrome del biberón: cómo prevenir la caries del lactante

El síndrome del biberón se caracteriza por la aparición precoz de caries graves hacia los 3 o 4 años del niño. La también llamada caries del lactante debe su nombre a un abuso de los biberones de leche infantil y otras bebidas azucaradas que resultan una amenaza para la salud dental del niño. Aunque pueda sonar anecdótico, el síndrome del biberón es una patología severa que afecta al niño desde la erupción de sus primeros dientes.

Dec 18, 2023 - 23:56
Dec 19, 2023 - 00:02
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Síndrome del biberón: cómo prevenir la caries del lactante
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Las características propias de los dientes de leche favorecen la aparición rápida y extensa de la pulpa dentaria en caries aparentemente leves o superficiales. En los niños más pequeños suelen verse afectados los incisivos y/o primeros molares temporales, proceso que se conoce como “caries temprana de la infancia” y que se trata de un cuadro que daña los dientes y a menudo se la denomina “caries del biberón”, aunque sus causas pueden ser diversas.

¿Por qué los bebés tienen mayor riesgo de caries?

Los dientes de leche están menos mineralizados, existe una menor protección de la dentina y la pulpa es más amplia, aspectos que hacen más vulnerables a la caries a los bebés y a los niños menores de 5 años, momento en que suele iniciarse el recambio.

¿Por qué es importante prevenir la caries?

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La caries es una enfermedad infecciosa que se puede prevenir. Las repercusiones de la caries son múltiples y eventualmente graves. Pueden comenzar con un episodio doloroso, inflamaciones locales de diversa gravedad, visitas urgentes, complicaciones agudas o a largo plazo incluso en hospitalizaciones. Lo peor es que un niño con caries tiene más probabilidades de padecerla también en su vida adulta y de que tenga que someterse a múltiples restauraciones en los dientes definitivos. Un buen asesoramiento sobre la salud dental durante los dos primeros años de vida favorecerán una mejor salud dental en el futuro.

¿Se puede detener la caries?

Las agentes infecciosos más comúnmente involucrados son el Streptococcus mutans y algunos Lactobacillus que, alimentándose de azúcares, crean un ambiente ácido en la boca que puede desmineralizar el esmalte dental. El avance de la caries puede detenerse si se actúa precozmente, antes de que se formen cavidades que requerirán tratamientos más complejos.

¿Qué factores influyen en su aparición?

Ya se puede intuir que el consumo frecuente de carbohidratos fermentables, ya sea en forma sólida o líquida, una higiene bucal insuficiente y todos los factores que propicien el sobrecrecimiento de las bacterias que producen ácidos contribuirán en mayor o menor medida a la aparición de la caries. En este sentido, el contacto prolongado de la placa bacteriana sobre el esmalte dentario durante el sueño constituirá otro factor añadido.

Por el contrario, un cepillado efectivo, la utilización del flúor tópico a las concentraciones adecuadas en forma de dentífricos, colutorios, barnices o geles, algunos antibacterianos (siempre bajo supervisión médica) y una secreción salival correcta son los principales protectores para la remineralización dental y el control de la placa bacteriana.

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¿Cómo prevenir la caries del lactante?

  •  No dejes que el bebé se duerma mientras esté tomando el pecho o el biberón.

  • Evita que el niño use el biberón con leche o zumos como un juguete y que lo tenga mucho tiempo en la boca.

  • No prolongues demasiado la utilización del biberón por los bebés. A partir de los 10 meses puedes enseñar a tu bebé a beber en taza, así le sacarás el hábito del biberón.

  •  No impregnes el chupete en azúcar, miel o cualquier sustancia azucarada.

  •  No añadas azúcar a los zumos de fruta ni a las papillas.

  • Inculca a tu niño el hábito de lavarse los dientes desde antes incluso de que estos aparezcan. Puedes pasarle una gasita húmeda sobre las encías al principio y utilizar un cepillo adaptado una vez le salgan los dientes.

  • Cuida tu higiene bucal, ya que la caries se puede contagiar. Evita dar besos en la boca a los niños y sobre todo no limpies el chupete del bebé chupándolo para no transmitirle caries.

¿Puede la lactancia materna prolongada provocar caries?

No, la lactancia materna prolongada no tiene ninguna relación con la aparición de caries tempranas en el niño. No existe a día de hoy ninguna evidencia científica o estudio médico que pruebe dicha relación.

¿Cuándo podemos empezar a ocuparnos de la salud dental infantil?

Incluso antes de que nazca el bebé, la futura mamá ya puede empezar la prevención ocupándose de la propia salud dental. La flora bucal de la madre es uno de los factores más importantes de predicción de futuras caries del niño, de manera que los dos primeros consejos deben ser programar una visita con el dentista y extremar la higiene dental para disminuir la carga de flora bacteriana bucal.

¿Qué hacer si aún no han salido los dientes?

Si no hay dientes, no hay que preocuparse aún por la salud dental del bebé" no es para nada cierto. Los papás interesados en la salud bucal del bebé deben empezar por evitar la transmisión de saliva y en caso de utilizar chupete, optar por aquellos de diseño anatómico. En efecto, cuanto más precoz sea la colonización bacteriana de la boca del bebé, más riesgo de caries se adquiere. En este sentido conviene evitar la transferencia de bacterias del adulto al bebé desaconsejándose los besos en la boca, compartir cuchara o limpiar el chupete con la saliva del adulto.

Además durante los primeros meses de vida resulta fundamental evitar el uso del biberón cuando el niño está dormido. En su lugar deben instalarse hábitos precoces de higiene oral, como pasar una gasa húmeda por las encías para retirar los restos alimentarios. De forma adicional, el masaje de las encías proporciona un gran estímulo para las funciones orales.

¿Y cuándo aparecen los dientes?

Algunos lactantes se presentan claramente irritables o incómodos, babean profusamente, sus deposiciones aparecen blandas y dan claras muestras de las molestias que la erupción dentaria les proporciona. A veces incluso puede elevarse la temperatura pudiendo precisar la prescripción de algún remedio. Otros, en cambio, amanecen con una nueva pieza en las encías sin haber dejado de comer ni de dormir un sólo día. Naturalmente una vez eclosionados los dientes, se pueden limpiar, una o preferentemente dos veces al día con una gasita, un dedal de silicona o cepillo infantil. Cuando el pediatra lo autorice se suspenderán las tomas nocturnas y, entretanto se procurará mantener los dientes limpios durante la noche.

Definitivamente cuando el lactante sano cumple un año puede plantearse, tras la consulta con el pediatra, evitar la alimentación nocturna y pensar en abandonar el uso del biberón, introduciendo la taza de transición. Solo así se garantiza el cambio de patrón de deglución infantil a un patrón del adulto. En este período la higiene oral corre siempre a cargo de los padres o cuidadores, y habrá que dedicar unos minutos a ello cada noche, además de tomar consciencia de los alimentos que son incompatibles con una buena salud oral. Este ritual contribuirá en el futuro a destacar la importancia de los hábitos saludables.

A los dos años, el biberón forma parte de la historia del niño y ha llegado el momento de deshacerse del chupete si aún está presente en la vida del bebé. Los niños con bajo riesgo de caries pueden jugar con su cepillo de dientes a imitar a los adultos o a los hermanos mayores, pero sin dentífrico. Cuando el odontólogo determina que el riesgo es mayor se puede utilizar una pasta fluorada de 1000 partes por millón, raspando la pasta con el cepillo para tomar solo una cantidad limitada. Mientras los niños aprenden son los padres los que concluyen la tarea del cepillado correcto.

Entre los tres y los cinco años hay que enseñar al niño la técnica correcta de cepillado de los 20 dientes y asistirles para usar solamente la cantidad equivalente a un guisante de pasta fluorada con 1000-1450 ppm, una vez que el niño haya aprendido a escupir. Es en esta etapa cuando puede plantearse el uso de posicionadores de hilo dental siempre que el niño o niña haya adquirido el hábito y el interés por el cuidado de su patrimonio dental. Igualmente trascendental resulta concienciarse en desdeñar los azúcares refinados e intentar evitar los azúcares ocultos presentes en los refrescos, galletas, bollería industrial, pan de molde o aperitivos de bolsa... particularmente en los intervalos entre las comidas. Hay un sinfín de formas válidas para arrancar una sonrisa a un niño sin recurrir a las chuches.

Fuentes:

  • Bibliografía: Palma-Portaro C, Cahuana- Cárdenas A. Es poden prevenir les càries en les visites de control? Pediatr Catalana 2011; 71:140-146.
  • Lactancia materna y caries, 2015. Asociación Española de Pediatría.

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