Por qué debes perder el miedo a ir al médico

Establecer una relación de confianza con el médico de cabecera es aconsejable por muchas razones. De entrada, es el profesional mejor situado para observar cualquier cambio en nuestra salud y, en caso de enfermedad, el que mejor conoce al paciente y su historial, lo que mejora las posibilidades de tratamiento y de apoyo psicológico. Acudir periódicamente a un mismo profesional le permite identificar las necesidades de cada individuo, mejorar sus hábitos y su calidad de vida e identificar los problemas lo antes posible.

Dec 1, 2023 - 16:24
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Por qué debes perder el miedo a ir al médico

Por otro lado, al conocer y confiar en el médico de familia, también es más fácil abordar las cuestiones médicas más delicadas, vencer las reservas sobre los tratamientos y disponer de una mejor información sobre la salud propia. Las estadísticas señalan que cuando se conoce y respeta al profesional sanitario, es más probable que se prueben nuevos medicamentos, se sigan los planes de tratamiento (diseñados tras conversaciones con el propio paciente), se comparta información médica importante y se tomen medidas preventivas.

Mejor tratamiento, mejores resultados

Un médico que conoce el historial puede ayudar a identificar qué pruebas de detección necesita cada persona. El hecho de que en una familia existan antecedentes de diabetes, colesterol alto, enfermedad cardíaca o cáncer supone un mayor riesgo de contraer estas afecciones, por ejemplo. En este caso, el médico puede vigilar más de cerca algunos síntomas y aconsejar exámenes periódicos. Un ejemplo son las pruebas para monitorizar la tensión arterial, un factor de riesgo en muchas enfermedades que, a menudo, no se diagnostica con antelación.

La OMS recuerda que “la atención primaria es nuestra mejor esperanza para el futuro, al proporcionar los mejores resultados de salud, al menor coste y con la mayor satisfacción del usuario”. Estudios con pacientes de cáncer han revelado que aquellas personas que no confían en sus médicos no solo están más angustiadas respecto a cuestiones de salud, sino que también tienen peores niveles de bienestar. Por ejemplo, son menos propensos a realizar actividades físicas y a cuidarse como les sugieren los profesionales. Los pacientes que se sienten estresados y temen sufrir rechazo y abandono por parte de los médicos, se alejan de los circuitos sanitarios y tienden a acudir menos en busca de ayuda.

Miedo a ir al doctor

Y, sin embargo, es bastante común que la gente sea reticente a ir al médico. Si bien este miedo puede deberse a muchos factores -incluida la iatrofobia o miedo irracional al personal médico-, el principal culpable suele ser la ansiedad provocada por el temor a recibir malas noticias. Muchas personas se sienten estresadas antes de ir a revisiones porque temen lo que se pueden encontrar y dejan que la imaginación tome el control. Es habitual que se planteen los peores escenarios posibles tanto cuando se acude al médico por una dolencia concreta, como cuando se realizan revisiones rutinarias.

Generalmente, las personas solo acuden al médico cuando están enfermas, lo que acaba desembocando en una respuesta condicionada. Cuando se pisa una consulta es que ha pasado -o va a pasar- algo malo. La asociación mental entre ansiedad y médicos se vuelve entonces más fuerte cada vez que hay que ir a un hospital o centro médico. Por eso, otra razón para visitar periódicamente al médico de cabecera es la de reducir esa ansiedad. En la mayoría de los casos se recomienda una consulta anual (incluso si la persona se encuentra sana) con este médico, para hacer balance general.

Al médico de cabecera mejor que a urgencias

Según un trabajo publicado en la revista ‘Annals of Internal Medicine’, la revisión de la historia clínica y la entrevista personal con el paciente resuelven entre el 75% y el 92% de los casos, demostrando la importancia de esta figura en los sistemas sanitarios. En los países occidentales, donde las enfermedades crónicas son la principal carga para los estados, los médicos de familia manejan el 95% de los problemas de salud, aunque supongan solo el 5% del presupuesto sanitario.

Y sin embargo, las cifras indican que se recurre con una frecuencia injustificada a los servicios de urgencias, incluso con problemas que podría tratar otro médico. En España, por ejemplo, los datos apuntan a que los pacientes tienden a acudir directamente a urgencias (dos tercios del total de consultas en este servicio), aunque se estima que entre un 30% y un 60% de los casos podrían haberse resuelto en otro nivel sanitario. Diversos estudios tratan de explicar los motivos por los que se va a urgencias antes que a cualquier otro servicio sanitario y la respuesta parece apuntar a dos factores: por un lado, se espera hasta que los síntomas son graves antes de ir al médico; por otro, el tratamiento de urgencias es más rápido y no implica visitar a otros especialistas.

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