¿Medicamentos sin consultar al médico?

Se entiende por automedicación la ingesta por parte de una persona de cualquier medicamento no prescrito por su médico o enfermera de referencia, ni por cualquier otro sanitario, con el fin de intentar sanar una dolencia o un síntoma que le molesta y/o le condiciona su quehacer diario. Pero, ¿qué riesgo tiene?, ¿existe la automedicación responsable? Todas las respuestas a continuación...

Dec 1, 2023 - 19:16
Dec 1, 2023 - 23:13
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¿Medicamentos sin consultar al médico?
© Getty Images

Índice

  1. El concepto automedicación responsable
  2. Es automedicación irresponsable porque...
  3. Datos de la automedicación en España
  4. La fitoterapia: ¿siempre segura?
  5. El botiquín: el peor enemigo de la automedicación
  6. Impacto de los medicamentos en el medio ambiente
  7. ¿Qué hacer con los medicamentos sobrantes?

Automedicación Responsable: Conceptos y Consideraciones

1. El concepto automedicación responsable

También entraría en el mismo contexto la acción de tomar un medicamento que nos fue recetado para tratar alguna dolencia específica en el pasado, siempre y cuando hayamos recibido una instrucción adecuada al respecto por parte de algún sanitario, somos capaces de deducir que también nos irá bien en este caso. Por ejemplo, las personas alérgicas, saben cuándo han de recurrir a algún antihistamínico.

Esto, que pudiera tener cierto sentido (“¿para qué voy a ir al ambulatorio, a hacer cola, si lo que tengo es lo mismo que la otra vez, y esto me fue bien?”), no siempre es tan sencillo. Porque, ¿quién nos asegura que el cuadro de entonces y el de ahora son el mismo? Y aún pudiendo tratarse de la misma dolencia, ¿quién nos dice que el tratamiento ha ser el de entonces?

2. Es automedicación irresponsable porque...

Un estudio reciente, llevado a cabo por Spence D., y publicado en la revista British Medical Journal en su número de noviembre, ha cifrado en 15.000 las muertes anuales cuyo origen está en analgésicos prescritos por el médico. Este mismo estudio pone sobre la palestra otra cifra que da miedo: hasta 12 millones de estadounidenses utilizan estos mismos medicamentos para tratar dolencias no médicas.

Los datos de que disponemos proceden del Instituto Nacional de Estadística, y concretamente, de la Encuesta Nacional de Salud, llevada a cabo en el año 2003. Ya entonces, sobre una población de 41.923 personas, más de 7.000 (concretamente, 7021 personas) admitían consumir fármacos no recetados por su médico.

Por edades, existe un pico de automedicación situado entre los 16 y los 44 años, con un máximo de un 22’87% en el grupo de edad que va entre los 25 y los 34 años. En las edades medias de la vida (45-65 años) esta proporción baja a un 15% aproximadamente, y desciende aún más entre los mayores de 65 años (a poco más de un 11% de los encuestados de dicha edad).

Incluso los más pequeños de la casa sorprendentemente resulta que un 7’62% de los niños/as de entre 0-4 años reciban medicación sin consultar con su médico. Este porcentaje aumenta a un 10’06% entre los niños de 5 a 15 años, y se dobla este porcentaje (20’85%) en el grupo de edad de 16 a 24 años.

3. Datos de la automedicación en España

Como dato general (a continuación entraremos en datos más concretos), un estudio reciente sitúa a España en el tercer lugar del ránquing de automedicación sin consultar con nuestro médico. Y como veremos después, en el caso de los antibióticos, aún nos situamos más arriba en dicho ránquing.

Los datos de que disponemos proceden del Instituto Nacional de Estadística, y concretamente, de la Encuesta Nacional de Salud, llevada a cabo en el año 2003. Ya entonces, sobre una población de 41.923 personas, más de 7.000 (concretamente, 7021 personas) admitían consumir fármacos no recetados por su médico.

Por edades, existe un pico de automedicación situado entre los 16 y los 44 años, con un máximo de un 22’87% en el grupo de edad que va entre los 25 y los 34 años. En las edades medias de la vida (45-65 años) esta proporción baja a un 15% aproximadamente, y desciende aún más entre los mayores de 65 años (a poco más de un 11% de los encuestados de dicha edad).

4. La fitoterapia: ¿siempre segura?

Lo cierto es que los preparados farmacológicos a base de plantas tienen una ventaja real y enorme respecto a los medicamentos tradicionales: la inmensa mayoría de los preparados a base de plantas no tienen efectos secundarios importantes y no son demasiados los que interaccionan con otras medicaciones que pudiera estar tomando la persona.

Pero no siempre es así. Si usted quiere comenzar a tomar preparados de plantas, no dude en consultar con su médico si éstos pueden interaccionar de alguna manera con el resto de su medicación diaria.

Ya hace unos años que un grupo de medicamentos muy utilizados en la actualidad (las benzodiacepinas, o tranquilizantes de referencia), dejaron de poderse dispensar en las farmacias sin receta médica. Esto ha permitido evitar una auténtica epidemia de dependencia a dicha medicación. Pese a ello, queda bastante terreno a recorrer con este grupo farmacológico, pues siguen saliendo de las oficinas de farmacia ingentes cantidades de tranquilizantes para poder dormir o para superar cuadros de nerviosismo.

5. El botiquín: el peor enemigo de la automedicación

Según fuentes consultadas, hasta un 42% de los hogares españoles tienen un botiquín. Y hasta un 54% de las personas reconocen que, si un medicamento le fue bien en una ocasión, lo guardan por si vuelven a aparecer síntomas similares.

Algunos comprimidos de paracetamol, o, si usted no es una persona con la tensión elevada, o con problemas de corazón o riñón, algún comprimido de ibuprofeno o de diclofenaco. En cualquier caso, la cantidad mínima necesaria para un tratamiento breve (un máximo de 5-7 días).

Si en alguna ocasión tuvo que recurrir a algún antihistamínico, bien por picor, bien por estornudos frecuentes, puede disponer de algún comprimido, que podría utilizar si reaparecen los síntomas.

Fundamentalmente, y por lo explicado anteriormente, los antibióticos. Tampoco debemos dejar al alcance de otras personas comprimidos antihipertensivos, o antidiabéticos. Y menos aún, fuera de su envoltorio y su caja correspondiente.

6. Impacto de los medicamentos en el medio ambiente

Según Europa Press, han estudiado especies animales y vegetales que viven habitualmente en la cuenca del río Llobregat, en Catalunya, y han comprobado que ha disminuido la cantidad de especies animales y que las plantas también han resultado afectadas, tanto en número como en tamaño. Curiosamente, los mosquitos y moscas que rondaban el curso fluvial del citado río, son cada vez mayores (no explicaban cómo de mayores, pero sí que habían ganado tamaño).

A nadie se le escapa el hecho que el cambio climático tiene efectos que pueden justificar estos hallazgos. No parece haber demasiadas dudas al respecto. Y, sin embargo, no ha sido el motivo principal esgrimido por el grupo investigador.

Al analizar el agua del río, se ha constatado la presencia de determinados medicamentos. Entre ellos, destacaban los antiinflamatorios, antihistamínicos, algunos antibióticos y aquellos destinados a disminuir los niveles de colesterol en la sangre.

Especialmente perniciosos han sido considerados los antiinflamatorios, entre los que se ha evidenciado la presencia masiva de ibuprofeno y diclofenaco.

Evidentemente, a través de las aguas residuales que, pese a ser tratadas en las estaciones correspondientes, no consiguen desprenderse de los medicamentos que llevan disueltos. Teniendo en cuenta que las aguas residuales proceden de nuestros lavabos y sanitarios (váteres…)

7. ¿Qué hacer con los medicamentos sobrantes?

En el estudio tampoco quedaba claro si se trataba de medicamentos caducados o no. Supongamos que no todos estaban caducados. ¿No hubiese sido mejor llevarlos a un centro de recogida para que se pudiesen beneficiar aquellas personas sin medios económicos suficientes?

¿Y si estaban caducados? En ese caso, en las farmacias hay bidones de recogida de fármacos para llevarlos a una planta “gestora” de residuos. Mucho más ecológico, sin duda, aunque, a menudo, la pereza nos detiene a la hora de hacer lo correcto.

Referencias

  1. Encuesta Nacional de Salud. Tablas Nacionales. Año 2003.
  2. “Guía Práctica de la Salud” de la Sociedad Española de Medicina Familiar y Comunitaria (SEMFyC). Unidades 24.4 (Automedicación) y 24.5 (Botiquín básico de la casa y para ir de viaje)
  3. “Automedicación y automedicación responsable”
  4. Spence D., “Bad medicine: Gabapentin and pregabalin”

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