¡Al bebé le empiezan a salir los dientes!

Emoción y… ¡muchas lágrimas! Cuando sale el primer diente, los padres saltan de alegría, pero no hay que olvidar que el bebé sufre un verdadero calvario. Lloros, diarrea, eritemas en el culo, encías inflamadas… Doctissimo te presenta una guía para ayudarle a superarlo.

Dec 22, 2023 - 22:03
Dec 22, 2023 - 22:04
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¡Al bebé le empiezan a salir los dientes!
© Getty Images

Índice

  1. Un momento difícil
  2. Flúor y cepillado de dientes
  3. Adoptar buenas costumbres

Aunque los dientes de leche empiezan a formarse durante el embarazo, no empiezan a salir hasta el sexto mes de vida. Los primeros en aparecer son los incisivos; en el primer cumpleaños, el bebé debería tener ocho dientes (cuatro arriba y cuatro abajo). Después salen los cuatro premolares, entre el 18 y el 24 mes de vida, acompañados de los cuatro colmillos. Por último, alrededor de los 24 y 30 meses, salen los segundos cuatro premolares. Cumplidos los dos años y medio, tu pequeño ogro tendría que tener 20 dientes en la boca.

Un momento difícil

El crecimiento de los dientes suele ser un momento difícil en la vida de los más pequeños: lloros, diarrea, eritemas causados por el pañal, mocos, tendencia a salivar y, cómo no, encías inflamadas. Este proceso puede llegar a ser tan doloroso que el bebé rechace comer. Cualquiera de nosotros tendría un hambre voraz en esas condiciones, pero el bebé solo tiene una idea en la cabeza: aliviar el sufrimiento. Todo lo que atenúe el dolor le servirá. Puedes ayudarle masajeándole las encías con una cuchara, o incluso con el dedo. También puedes optar por aplicarle un producto que ya existe en el mercado. El gran clásico: meter el chupete en el congelador. El frío posee un efecto anestesiante (si te duelen las muelas del juicio, ¡anímate a probarlo!). El farmacéutico te aconsejará utilizar un tratamiento homeopático. En general, se recomienda la camomila. El medicamento permite aliviar el dolor del crecimiento de los dientes, pero consúltalo siempre antes con el médico. Una vez le hayan salido los dientes, el bebé tendrá la sensación de que se le mueven y, a partir de los seis años de edad, empezarán a salirle los dientes definitivos.

El frío posee un efecto anestesiante. El farmacéutico te aconsejará utilizar un tratamiento homeopático. En general, se recomienda la camomila. El medicamento permite aliviar el dolor del crecimiento de los dientes, pero consúltalo siempre antes con el médico. Una vez le hayan salido los dientes, el bebé tendrá la sensación de que se le mueven y, a partir de los seis años de edad, empezarán a salirle los dientes definitivos.

Flúor y cepillado de dientes

Pero antes de que eso ocurra, es necesario cuidar los dientes de leche. No creas que, porque al final acaben por caerse, no son importantes. Tanto el pediatra como el dentista pueden recetar flúor si consideran que tu hijo corre el riesgo de sufrir caries, teniendo en cuenta los antecedentes familiares. Este tipo de suplementos, que pueden adquirirse también como comprimidos, se usan para reforzar el esmalte de los dientes y pueden tomarse hasta la adolescencia.

Cepillarse los dientes es el primer gesto de higiene bucodental. Dos veces al día, con la ayuda de un cepillo infantil muy flexible, y sin dentífrico antes de cumplir los tres años para evitar que al bebé le de asco. Recuerda que debes cambiar el cepillo cada tres meses porque si está demasiado usado, su eficacia es mucho menor. Los cepillos eléctricos para los más mayores pueden tener un aspecto lúdico que llame la atención de los pequeños.

Adoptar buenas costumbres

Las buenas costumbres empiezan en el terreno alimenticio. Los más pequeños también son golosos. A todos nos gusta lo azucarado y, como todos sabemos, el azúcar favorece la aparición de caries. Así pues, es recomendable evitar echar azúcar en el biberón, o dar zumo de fruta al bebé. Mucho cuidado con el biberón de leche que le damos al bebé antes de ir a dormir. Los azúcares se transforman en ácidos por la noche y pueden atacar el esmalte. Por la misma razón vigila que el bebé no tenga todo el día el biberón en la boca, porque provoca secreciones salivares. Y por último, siempre que compruebes que el biberón está a la temperatura apropiada, hazlo en la mano en lugar de probar un poco. La boca de un adulto contiene más de sesenta bacterias.

No dudes en pedir una cita con el dentista cuando tu hijo esté a punto de cumplir los dos años de edad. Esa primera consulta, completamente rutinaria, permitirá quitar todo el dramatismo a las consultas posteriores.

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